Recordarte me emociona. Si sólo pudiera vivir esa Buenos Aires que no me corresponde, esa Buenos Aires donde las góndolas recorren las calles con agua que tapa hasta los hombros, esa ciudad donde reside lo perdido que no se encuentra, lo vital que está amalgamado. Ese lugar donde lo humano no es más que los ladrillos y el asfalto; es lo único humano, ese murmullo de mármol frio, naturaleza enferma de muerte. Los edificios, la ciudad.
Corazón... En aquella noche larga maduró la fruta amarga de esta enorme soledad. Corazón... ¿En las nubes de qué cielo la tristeza de tu vuelo sin consuelo vagará?
Fruta amarga, Homero Manzi
Era eso lo que quería decir, Woody Allen ya no me resultaba ingenioso, ni siquiera interesante, ya había repasado sus estériles referencias, todo vacio, todo.
Yo estaba por encima.
Pero cómo se lo explico, cómo hacer de cuenta que no está, si lo necesité, y entonces reclamo: ¿en dónde estás satisfacción espontanea, dónde estás irrefrenable voluntad de poder? dónde está esa persona que te quería Woody, que te entendía con toda la honestidad del mundo, con toda, absolutamente toda.
Los viejos todo lo creen, los adultos todo lo sospechan, pero los jóvenes todo lo saben.
----- La condición para ser perfecto es ser ocioso, el objetivo de la perfección es la juventud.
'Frases y Filosofías para uso de la juventud', Oscar Wilde.
No quería entrar en conflicto con tu suspicacia (involuntaria, sí, pero suspicacia al fin) ni con tu delicadeza que siempre llamó mi atención, eras demasiado modesta para ser joven, tal vez por eso te fui esquivo y distante ¿Qué satisfacción puede residir en un cuerpo joven que se censura? Ninguna, no es propio del instinto reprimirse, no por lo menos en lo que imaginamos que debería ser, eso que nosotros conocemos como pulsión. Por lo menos yo, no sé vos, siempre callabas cuando decía algo pomposo, lleno de pretensiones intelectuales. Eras indefinida, apartidaria, no querías pronunciar eso que a la gente la compromete de sobremanera.
La “gente” cómo escapar de ese apelativo de colectivo tan asqueroso, la “gente” nunca entenderá el modo en que sienten, y siempre, siempre hará que un enamorado se sienta un tonto, aunque ellos mismos apañen el concepto ¿Cuántos años tengo? Pocos, casi el equivalente a nada, pero soy más viejo de lo que aparento, y más viejo que mis años mismos, aunque sea demasiado joven como para dar cuenta de semejante tragedia.
Como dije, no quise tener que perturbar tu quietud, pero si hay algo que aprendí es que el dolor pasa. Aun así, todavía me sorprende que podamos olvidar lo que nos hizo únicos, y yo sé muy bien que no fui el primero en sufrir, aunque duela, aunque el dolor tenga una pretensión fundacional de unicidad.
Entonces verte enteramente en esa dualidad sincera, en todo tu esplendor jovial, que al igual que el deseo (que se persigue a sí mismo para existir) te recatás a vos misma para ser, ser en la pena de los dulces 16, ser sencilla y compleja.
Por eso molestarte, porque de todas las cosas, sólo elegimos lo que egoístamente nos corresponde, y en ese juego catastrófico, el reverso de esta elección no es más que lo dogmáticamente universal. Si realmente puedo hacerte ver esto, si realmente puedo hacerte dar ese paso traumático, en mi más completa displicencia y con mi más profundo reproche, vas a dejar de lado ese punto tan honesto de tu ideología militante, y vas a saberte mediocremente sensata.
You hear a song, you spin around And you laugh as your feet hit the ground You feel like a celebration This time around
So you go to a bar And you talk to your friends About girls and cars And even though you're bored They'll only go this far
You're so gorgeous, baby You're so gorgeous, save me You're so gorgeous, baby Yes you are
'Gorgeous', Gene Loves Jezebel
Quisiera poder contar la experiencia de lo que es ser joven. El concepto de lo que es ser verdaderamente joven. De qué manera productiva funciona la incoherencia y la segundidad, entonces me remito a esa figura libre de inhibiciones, libre de barreras que operan desde el inconsciente, barreras que como sistema en algún punto se convierten en abstracciones reales que actúan como falsos moderadores, y tomo como ejemplo esa lista de enumerables valores mundanos, hipócritas, ingentes, convocados a proclamarse en la mal llamada “madurez”.
Quisiera poder precisar ese punto donde la inocencia deja de ser inocencia y se transforma en un cuerpo orgánico que funciona con sus miedos, sus asombros, sus pasiones y pulsiones, con su goce fuera de toda pretensión superadora, solo goce en su más alto pedestal. Siempre con sufrimiento, pero un sufrimiento placentero en su llegar a cada uno de los nervios de ese todo; y a veces, pocas pero precisas veces, un llanto, un llanto dado desde lo más profundo de la honestidad para con sí-mismo.
Nunca vi algo más perfecto, extraído de su circunstancia y de sus limitaciones, arrojado al mundo de manera tan sincera, tan sabia. El engranaje perfecto para que uno se sienta funcional, el elemento liberador, pero inalcanzable, inalcanzable, imposible de alcanzar, y justamente por eso, incorruptible.
Quisiera no querer explicar, lo que, por grandilocuente connivencia, jamás seré.
lo que es, ese concepto, que es pero no está, es una idea absolutamente liberadora, esextremadamente “deseable”, dan ganas de perseguir esa dualidad, esa fuga constante. Y es deseable porque no se alcanza fácilmente y porque la idea de tenerlo resulta relajante, por eso es como la playa, porque es pacífico, es tranquilo, es risueño y es somnoliento, por lo menos en el recuerdo, en esa idea de querer estar en la playa
se ha movido! palacios nuevos, andamiajes, bloques,
viejos arrabales, todo para mí vuélvese alegoría,
y mis caros recuerdos son más pesados que rocas.
Charles Baudelaire
Había una diferencia abismal, yo no la sabía (aunque la sospechaba) y a pesar de la advertencia, seguía inclinándome por la nostalgia. Vacuo impedimento el que me alejaba de la melancolía, porque para mí seguía siendo válida la añoranza y ni la alegoría, ni el emblema, podían apartarme del símbolo de lo que fue bello y placentero (y que por sobre todas las cosas debía ser eterno). Los 15 minutos de Bukowski siempre me supieron a poco, el festejo de Baudelaire, el descubrimiento de Benjamin, no eran lo suficientemente trágicos como para revivirlos. Cuando yo te encontré no pude sino reírme porque sabía que las ruinas que íbamos a construir nunca más serían terreno fértil. El habrá sido que llena el presente, ese devenir renovable, tiene que quedar en el pasado, porque es único, y lo único sólo puede estar cargado de intenciones en el recuerdo.